Hace muchos años atrás, en la isla un pescador llevaba los mejores pescados al campo para cambiarlos por carne. Para hacer el trueque había que atravesar el bosque. La gente siempre había temido el bosque, por la siniestra niebla que lo envolvía, que se deslizaba silbando entre los árboles, por su inquietante profundidad, por los sonidos que allí se escuchaban. Se cuenta que una noche un pescador, montado a lomos de su burro, atravesaba el bosque, el burro comenzó a rebuznar y a correr inquieto, y acabó por tirar al suelo a su amo que asustado corrió por el bosque sin parar, tratando de encontrar al animal, hasta que vio un resplandor entre los árboles, y oyó unas voces a lo lejos....Se acercó hasta que la luz era cada vez más fuerte y podía escuchar perfectamente voces de mujeres que cantaban, reían y hablaban de manera extraña. Escondido entre las ramas pudo contemplar A las brujas en un aquelarre!! De pronto oyó un rebuznar y vio como una de ellas decapitaba a su burro y lo lanzaron a las llamas y al instante el fuego desapareció absorbido por la tierra. Las brujas se sentaron en doce piedras, dispuestas en círculo alrededor de una piedra central, la de la bruja mayor. El pescador estaba hipnotizado observando el ritual cuando una mano se posó en su espalda. Se giró y vio como una de las bruja le echaba el aliento a la cara. El lo inspiró y sintió como una extraña niebla se metía en su interior, mientras la bruja le decía: "Todo aquel que conoce nuestro secreto, ha de morir". Asustado echó a correr bosque abajo, y no paró hasta llegar al pueblo, pasadas unas horas murió. A partir de entonces las gentes intentaban evitar pasar por el bosque, y el círculo de piedras donde se dice que bailaban las brujas y cuando tenían que hacerlo llevaban una hoja de laurel para evitar que se aparecieran las brujas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario