domingo, 28 de octubre de 2007

EL OCASO DE LOS PUEBLOS


Las gentes del pueblo de la montaña vivían en unas condiciones muy duras, aislados por la nieve, la ventisca lo envolvía todo, cada uno de los días de su vida. Hasta los niños sabían que el demonio de las alturas los había castigado y por eso soportarían siempre esas condiciones. Eran un pueblo desorganizado social y físicamente.
Las gentes del pueblo del río, temían las incursiones de los habitantes de la montaña, ellos habían nacido de las flores, creían en su madre la naturaleza, sus edificaciones eran fastuosas, eran emprendedores y les gustaba viajar por el río que los atravesaba. Los niños solían jugar a las invasiones imperiales.
Cada pueblo había creado sus mitos y se comportaba de acuerdo con un destino predeterminado por sus gentes y la naturaleza que los rodeaba, nadie escapaba a su fatalidad, nadie escapaba a su ventura, se habían definido y habían consumado su sino. Se individualizaban y morían a un tiempo.

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