miércoles, 23 de mayo de 2007

BAUTIZAR

¿Es posible que cuando les ponemos nombre a las cosas, de algún modo las poseamos?…es por eso por lo que nos gusta tanto nominar?...aquí en Galicia, tenemos mucha afición a la toponimia, hasta los más pequeños accidentes geográficos tienen nombre…en Inglaterra, les ponen nombre a todas las variaciones meteorológicas, y en Rusia a las personas las llaman de muchas formas…¿tendrá esto algo que ver con el carácter de los pueblos?...¿será, que poner nombres nos facilita concebir los matices abstractos de las cosas?

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